El Catastro como si de un juego de hallar diferencias se tratara,  utiliza las fotografías aéreas de diferentes años,  para detectar aquellas fincas en las que se han realizado obras de «manera secreta» sin legalizar,  tales como piscinas, construcciones añadidas a la vivienda original, cobertizos…, y de esta manera tras regularizar la ficha catastral de la finca, aumenta el importe del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), pudiendo incluso reclamar la cantidad retroactivamente hasta cuatro años.

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